¿Que vas a ver?

Pocos días antes de las fiestas, el día 10 de Julio de 2007 tuvo lugar un acontecimiento cultural directamente vinculado a ellas, como es la inauguración del Museo de la Romería el Carbayu de Lugones “Manolito el Pegu”, precisamente en los mismos aledaños del escenario donde se celebran. Por primera vez en Lugones se inauguraba un museo y, además, el primer museo privado de Siero, y uno de los pocos que existen privados en Asturias, con la particularidad que es el único en su género. En él se recrea la fiesta de Nuestra Señora del Buen Suceso “El Carbayu” tal como era en año 1952, siendo su artífice Manuel Fernández Álvarez (Manolito el Pegu) que durante más de 30 años dedicó muchas horas de su vida en la realización de esta obra artesanal inmensa compuesta de miles de piezas variadas que dan vida a esta maqueta a escala de la fiesta y su entorno por aquel entonces.

Hay que añadir que Manolito contó con la colaboración de Roberto Nicolás, vecino y directivo de la Cofradía de festejos, para la instalación de la maqueta,  dotándolo de diferentes autómatas en los distintos escenarios que componen la actual maqueta dándole luz y vida a la misma. Además de las atracciones propias de aquella época, cuenta con 300 figuras y más de 1.500 bombillas utilizadas en la iluminación de la romería de entonces con forma de paraguas. No es para describir, es para ver más de una vez esta exposición donde el visitante puede captar infinidad de detalles que en esta web no se contemplan.

Además de la maqueta en las paredes del museo cuelgan 300 libros de las fiestas de otras romerías, más todas las revistas elaboradas por la Cofradía de El Carbayu desde 1953 hasta la actualidad. «El más antiguo es el de la fiesta de San Mateo de 1940 y de las fiestas de por aquí cerca el más antiguo es de las de Cayés de 1952».

Dentro del museo se ha incluido dos maquetas más una de su clase en las antiguas Escuelas Nacionales de Lugones, que en la actualidad es el edificio que alberga la Oficina de Consumo y otra es el Taller de Ebanistería de José Carril, en el que aprendió todo lo que sabe de su amado oficio. En la maqueta de la clase pueden verse los libros, los paraguas y sobre todo gran cantidad de madreñas de los niños que tenían que acudir con ellas para no llenarse de barro.